Ante la reciente muerte de Withney Houston, y los titulares en los diarios de todo el mundo, acerca de los excesos que llevan a diferentes artistas al punto de cometer locuras, es importante preguntarse por la raiz del problema, que lleva a muchas personas al límite, esos límites por supuesto incluyen la muerte.
¿Cuál es la raiz del problema entonces? Acaso el expendio de drogas, los narcotraficantes que buscan todos los días tener más dinero, o el gobierno que no brinda la manera de generar una mejor estabilidad en la vida a nivel económico; uno lo podría pensar, pero se encuentra que muchas estrellas del mundo con todo el dinero que se pueda imaginar, se mueren de ese tipo de problemáticas, por ende la respuesta no es ninguna de las anteriores.
Entonces la búsqueda de la raiz del problema se puede volver obsesiva ; hay muchas teorías desde la sicología, la comunicación, las ciencias políticas que buscan dar respuesta a este tipo de situaciones, que a fin de cuentas son un vacío en el corazón; y de qué da esto, de la falta de Dios; Si ese es el problema para qué buscamos tanto. Y los teóricos que se hacen llamar ateos nos podrían decir que estamos locos si creemos en eso, que no es posible que Dios solucione la vida porque todo es mental; pues que sigan creyendo en eso, es cuestión de ellos. Lo que sí podemos decir es que hemos visto cómo muchos se ven arrodillados pidiendo el auxilio porque se dan cuenta que es Dios quien les puede salvar del dolor que tienen; Él es quien llena los faltantes del amor, de la angustia, de los vacíos que se generan en la vida, de los sueños que no se han podido realizar, por qué entonces seguimos buscando en lugares que no son. Sin embargo hay un punto que me deja pensando mucho y se los quiero compartir. Nos han enseñado siempre a curar la enfermedad en vez de prevenirla, tenemos que sufrir hasta que ya no podemos más para reconocer que tenemos un Dios que salva.
Yo me pregunto, por qué en vez de esperar a que estemos enfermos de la falta de Dios, no pensamos en creer en Él antes que nos pase de todo, entediendo que creer en Dios no es que no hayan problemas; es poder vivir con la certeza que Jesús es el bien más preciado que podemos tener, que con él todo lo podemos vivir. Prevenir las enfermedades del alma y del cuerpo es una experiencia interesante y transformadora, vale la pena vivir diferente, vale la pena no ser igual y creer que Dios nos ha creado para ser felices.
¡Alabado sea Jesucristo!








