martes, 27 de septiembre de 2011

TIRA LA PIEDRA Y ¿QUÉ ESCONDE?


En los últimos días si que hemos tenido artículos de noticias relacionados con la pobreza, donde muchos hablan de las nuevas mediciones e índices y donde otros cuentan sus experiencias económicas, ya sean de grandes luchas o de pequeñas batallas. Con todo esto, en la gente queda la incertidumbre de la mala inversión que se realiza en el país, de los gastos mal hechos y de las percepciones que tienen nuestros dirigentes a la hora de gobernar; mejor dicho que no vamos a salir de pobres.

Nuestra intención en la emisora Minuto de Dios no es echarle la culpa al "pobre senador" que pedía amablemente restablecer los subsidios de gasolina y celular que hace tiempo le eran otorgados a los funcionarios públicos, no... ni tampoco es aportar a la "corzatón" que hoy se vive en Bogotá para hacer una ayuda simbólica a los senadores que invierten mal la plata; para ser sinceros tampoco es eso, porque viéndolo desde la cotidianidad, así se procede: Pedrito mete las patas hablando de más, gastándose la plata que no es suya y quién sabe qué más cosas, al ver esto, Juanito le echa la culpa, porque como Juanito no comete errores, como está tan limpio y es tan pulcro entonces tiene todo el derecho de criticar, quedarse en la crítica y generar una protesta a nivel nacional.

Cuál es el fondo de todo esto, qué es lo que nosotros como simples ciudadanos, comunes y corrientes hacemos para la construcción del reino de Dios. Es que ese reino, también comprende lo político, lo económico, lo social, lo cultural, la formación espiritual, comprende toda la vida. O usted cree que solo ir a misa los domingos, o pertenecer a un grupo de oración, a las koinonías y servir en una comunidad, ya lo hace inmune a todo, lo hace perfecto, y libre de cualquier error. Si usted piensa eso está equivocado,como dicen por ahí "está trapiando", limpiando lo que ensucia para que nadie se de cuenta que hizo un reguero.

Por supuesto que pertenecer a una comunidad ayuda al crecimiento, a la formación, a la sanación, pero no es la totalidad. Qué hace usted para construir su familia, su barrio, su trabajo; apuesto que está pensando en este momento: "Ay que bueno que mi vecina escuchara esto, como es de chismosa, de hablantinosa, que todo lo critica; que uno pasa y ahí mismo sale al balcón, ojalá escuche esto para que se muerda un codo" ¡Diga que no lo pensó! 

La dificultad es que queremos que otros empiecen a cambiar; estamos en una posición tan cómoda, solo mirando, señalando y eso sí, criticando. Puede que usted no genere una protesta a nivel nacional, con un comentario que hizo sobre otra persona, aunque sea verdad que se equivocó, pero sí genera insatisfacción en su casa, con sus padres, esposo o esposa, hijos, hermanos; ya es el tiempo de las nuevas cosas, Si usted quiere que haya cambio, pues cambie usted, si quiere que haya buenos gobernantes y que no nos roben la plata, pues vote bien. 

Eso implica que usted conozca las propuestas, que sepa cuáles son las verdaderas ayudas, quién es quien. Pero como es en la política, es en todo, nadie quiere participar, pero todos queremos beneficios. 

Para salir de la pobreza económica, política, social, cultural, espiritual hay que anhelar las buenas cosas y hay que actuar en lo que nos corresponde. Comencemos en casa, con nuestra primera comunidad que es la familia y veremos el cambio, dejemos tanto de señalar y de vivir pendientes del error del otro, es mejor vivir mejorando y superándose como persona que estar preocupado porque el otro no hace nada por la comunidad. Cada cuál que de, de acuerdo a lo que tenga decidido en su corazón.

¡Alabado sea Jesucristo!