Con las preguntas realizadas por el Padre John Mario Montoya y el teólogo Diego Buriticá, pudimos descubrir que el acompañamiento es el factor determinante en la vida de los jóvenes, un acompañamiento que le haga saber que está dentro del sistema y que es valioso, respetado y aceptado como parte activa.
El proceso vincula a toda la familia, al estado y al mismo joven, puesto que no es posible una acción real si todo el entorno en el que se mueve el adolescente no ayuda de manera adecuada.
Desde el estado se brindan herramientas y elementos de protección, ayuda y restitución para los jóvenes, y aunque hayan dificultades en algunos procesos, el trabajo comienza con lo realizado por las familias, es en el hogar donde se dan las estructuras, las normas, los valores y se enseña a vivir dentro de la sociedad, para desarrollarse como persona. Además estas acciones deben estar desde la primera infancia puesto que en los primeros años de vida es donde se moldean a los niños y se les enseña a comportarse y a vivir con amor por lo que se hace en la vida.
La Justicia Restaurativa está siendo implementada por el estado como una ley, en ella se busca restablecer no solo a los victimarios, sino también a las víctimas y a su entorno, hacer consciente a todos del proceso para poder perdonar e insertarse en el sistema de nuevo.

Queda entonces el ánimo de estar pendientes de nuestros niños y jóvenes, de realizar un correcto acompañamiento, entendiendo que éste debe ser en el amor y cuando amamos, corregimos y formamos. Estos muchachos no son el futuro, hacen parte del presente y por lo tanto debemos actuar de manera asertiva
Todo esto lo podemos lograr si en cada pensamiento, sentimiento, acción tenemos presente a Jesús, si pensamos como él, si sentimos como él, si actuamos como él; el futuro de nuestro país, de nuestros muchachos de nosotros mismos estará de acuerdo al evangelio, por ende tendremos éxito y las bendiciones se verán reflejadas en ello.
¡Alabado sea Jesucristo!
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